En la Mocoa 463, la gente vive bien y no es una exageración
Mocoa no necesita ser presentada como una ciudad pobre que espera ser rescatada por una multinacional como la presentan en el extranjero con habitantes en chanclas.
Mocoa no necesita ser presentada como una ciudad pobre que espera ser rescatada por una multinacional como la presentan en el extranjero con habitantes en chanclas.


Hay una idea que se debe revisar en este cumpleaños 463 de Mocoa capital de los Putumayenses. La “La Dama Antañona”, que “Así te veo y así te sueño, mi coqueta antañona, que los besos del sol la volvieron morena". Luz Ángela Flórez de Rivera, 1993.
Hemos visto que Mocoa suele ser presentada desde sus carencias, pero pocas veces desde la capacidad económica que ha construido su propia gente a puro pulso Putumayense. Tampoco necesita ser presentada como una ciudad próspera que ya resolvió sus problemas; lo que si podemos decir con certeza es que en sus 463 años es una ciudad que ha desarrollado una capacidad económica y social mayor de la que muchas veces reconocemos. Sin considerar que el desafío a futuro debe ser una mentalidad putumayense que interprete que el crecimiento de la vida económica de Mocoa debe dejar de ir por un lado y la construcción de ciudad por otro.
En Mocoa basta recorrer la ciudad para encontrar restaurantes llenos, comercio activo, gimnasios, establecimientos de entretenimiento, servicios personales y una circulación permanente de consumidores; además concentra buena parte de los servicios administrativos, comerciales, universitarios y de salud del departamento.
Su verdadera dinámica urbana va mucho más allá de la población residente, porque diariamente recibe personas de otros municipios que llegan a trabajar, estudiar, comprar, hacer trámites o utilizar sus servicios.
No hace falta inventar indicadores de prosperidad para reconocer esa realidad; la economía de Mocoa no depende exclusivamente de grandes empresas ni de una industria desarrollada; funciona principalmente alrededor del comercio y los servicios, disfrutando sobremanera de su ambiente natural.
Esa economía cotidiana sostiene restaurantes, supermercados, talleres, transporte, gimnasios, actividades recreativas y numerosos pequeños negocios, hay capacidad de consumo y existe un mercado suficientemente dinámico para mantener una oferta privada considerable.
Eso no significa que todos los hogares tengan altos ingresos ni que la pobreza haya desaparecido, realmente significa algo más sencillo que debemos comenzar a interpretar, Mocoa tiene una economía urbana que funciona y una sociedad con capacidad para generar y mover recursos.
Desde luego que los datos sociales nos obliga a evitar cualquier triunfalismo. Es decir, existe pobreza y existen brechas que aún hay que trabajar y muy duro; pero tampoco es correcto utilizar esos indicadores para describir a toda la población como si viviera en condiciones de precariedad o que sea una población en chanclas que necesita que una multinacional extractivista la salve.
La capital de los putumayenses es mucho más compleja, alli conviven hogares con dificultades económicas, trabajadores informales, empleados públicos, comerciantes, empresarios, profesionales y familias que no son millonarias pero que tienen buena capacidad de consumo.
Ahora, para todos es claro que esa capacidad económica contrasta con algo muy evidente y es que la población no ha aprendido a elegir a sus lideres, aún prefieren alcaldes populares a alcaldes inteligentes, en esa parte social impera un poco de mezquindad, por ello se ve como en sus 463 años la infraestructura pública no ha crecido al mismo ritmo que la ciudad.
El mejor ejemplo de la infraestructura pública está en los escenarios deportivos, el espacio público, la movilidad, los servicios públicos y los demás equipamientos urbanos.
La otra gran preocupación es la seguridad, acompañada por la gestión del riesgo; los Mocoenses conoce demasiado bien las consecuencias de subestimar las condiciones naturales del territorio, la tragedia de 2017 les dejó una lección que no puede convertirse simplemente en memoria. La ciudad necesita prevención, obras, mantenimiento, información y capacidad institucional permanente.
La seguridad ciudadana tampoco puede reducirse a una percepción en innumerables consejos de seguridad sin resultados, ni responsabilidades, requiere de políticas públicas, presencia institucional, prevención y resultados medibles. Mocoa es una ciudad que tiene un comercio, visitantes y actividad económica que necesita condiciones de seguridad e infraestructura para protejer esa dinámica.
Decir que en Mocoa la gente vive bien no es una exageración. La Mocoa 463 ha construido una economía urbana con capacidad de consumo y una sociedad que se mueve mucho más de lo que algunas estadísticas aisladas permiten imaginar o lo que las multinacionales digan en el exterior, mancillando la capacidad de los Mocoenses.
La tarea de la ciudadanía entonces ahora consiste en ponerse a la altura del destino futuro. Si los ciudadanos 463 han sido capaces de hacer funcionar sus negocios, llenar restaurantes, utilizar los servicios, sostener el comercio y mantener activa la ciudad, los Gobiernos tiene que obligatoriamente hacer su parte y garantizar seguridad, infraestructura, espacio público, escenarios deportivos y gestión del riesgo. Mocoa no necesita que le inventen en informes y audiencias de rendición de cuentas públicas una prosperidad que no existe; necesita es que se reconozca la prosperidad que sí existe y que se invierta en las condiciones para sostenerla y proyectarla.
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