CHINA QUIERE COMPRAR TODO EL QUE SE PRODUZCA EN COLOMBIA.
El embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, expresó la histórica intención comercial de comprar todo el café y el cacao de Colombia.
Los detalles clave del acuerdo son las metas de exportación anuales para garantizar la demanda china
• Café: Se proyecta la exportación de unas 80.000 toneladas anuales, enfocándose también en cafés de especialidad.
• Cacao: Se ha negociado la exportación de 10.000 a 15.000 toneladas por año.
Sin contar con los compromisos comerciales de exportación que tiene Colombia con otros paises.
Y aunque esto representa una gran oportunidad sin precedentes para el agro colombiano, en la práctica lo que a nosotros nos incumbe es que si, Putumayo está preparado o no para la FIEBRE DEL CACAO, Porque la meta no es solo sembrarlo.¿
Tenemos las instituciones, entidades públicas y agremiaciones de profesionales pensantes, listas y analíticas para la producción de estos mercados..?
Aunque este tipo de temas se van a tocar en nuestro próximo libro sobre Literatura Amazónica que estamos escribiendo y esperamos esté terminado para este diciembre o enero del próximo año, aquí les vamos a dar un adelanto de la línea editorial.
Sobre todo con la noticia de que China busca aumentar agresivamente la compra de cacao colombiano, lo que debería encender alarmas (pensamiento) estratégicas en el Putumayo.
No porque el departamento sea hoy una potencia cacaotera mundial, sino porque podría convertirse en territorio de expansión acelerada de monocultivos y cadenas extractivas orientadas exclusivamente a la exportación de materia prima.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿el Putumayo quiere convertirse en despensa de materias primas para mercados extranjeros o construir una soberanía alimentaria amazónica capaz de sostenerse a sí misma dentro de unos veinte años?
Mientras en Putumayo se comienza a hablar del cacao como “la gran salvación económica”, el verdadero tema estructural del Putumayo sigue siendo la ocupación del territorio.
Durante décadas la ganadería extensiva avanzó sobre miles de hectáreas amazónicas con baja productividad, modificando bosque, agua y dinámica rural. Ahora podría venir una nueva presión internacional sobre la tierra impulsada por el precio global del cacao y otros productos agrícolas.
Recuerden que toda bonanza ha reorganizado el territorio putumayense. Primero fue el petróleo, luego la coca, después la expansión bovina y ahora podría ser el cacao para abastecer mercados gigantes como China.
El error más grave que seguiriamos cometiendo sería pensar que la única alternativa productiva es reemplazar selva diversa por monocultivos de exportación, movernos de fiebre en fiebre. Ahí es donde el Putumayo ha perdido y ahi es donde necesita recuperar y entender seriamente la lógica de la chagra amazónica.
Porque cuando en Putumayo hablamos de “chagra”, muchos imaginamos que son apenas esos veinte o treinta metros detrás de una casa con unas matas sembradas.
Y esa visión es profundamente ignorante frente a lo que realmente fue la ingeniería agrícola amazónica.
Las chagras indígenas históricamente ocupaban grandes extensiones de hectáreas enteras es decir lo que hoy llamamos FINCAS, las cuales eran organizadas de manera diversificada y estratégica, mezclando yuca, maíz, plátano, frutales, cacao, plantas medicinales, maderables y manejo del entorno bajo criterios de sostenibilidad y seguridad alimentaria ancestral.
La chagra no era agricultura improvisada de pobreza; era un sistema sofisticado adaptado al bosque húmedo tropical que abastecia grandes poblaciones existentes, pueblos enteros.
Todos conocemos que el modelo extractivo moderno suele agotar el suelo y depender de un solo producto, la chagra distribuía riesgos, protegía agua, garantizaba alimento y mantenía equilibrio ecológico. Por eso la discusión sobre identidad amazónica no puede quedarse en videos y discursos folclóricos o turísticos o decorados stand de artesanias en las grandes ferias o exhibiciones del pais, tambien hay que meterle literatura.
La verdadera identidad amazónica en el Putumayo está ligada a una manera distinta de relacionarse con la tierra y producir alimentos sin destruir completamente el entorno para satisfacer demandas externas.
En estos próximos veinte años el Putumayo tendrá que decidir qué modelo territorial quiere consolidar. Puede convertirse en una región subordinada a mercados internacionales o de exportación de materia prima , exportando carne y cacao mientras importa o llena sus plazas de mercado y supermercados cada vez más con alimentos básicos procesados de baja calidad, como los mercados de cadena que ya estan en todos los municipios bajo una misma marca, o puede construir una soberanía alimentaria moderna basada en principios amazónicos de diversificación, sostenibilidad y autonomía regional.
Recuerdenlo ahora el planeta entra en una era donde el agua, la proteína y los alimentos tendrán valor mundial o global. Y sería una contradicción lastimosa que una de las regiones más biodiversas del mundo termine dependiendo de otros incluso para alimentarse. Y esa es una responsabilidad de las entidades publicas regional y locales.